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El origen del alfabeto cirílico

En nuestro centro los alumnos aprenden de forma distinta los diferentes idiomas, pues no es lo mismo el aprendizaje de un niño que viene a reforzar los conocimientos que va adquiriendo en el colegio, como un adulto que necesita aprender de cero un idioma por su ámbito laboral que requiere habilidades más comerciales o vocabulario más específico.

Para los alumnos que estudian ruso a veces es difícil asimilar un alfabeto diferente, además de pronunciación y construcciones gramaticales totalmente distintas, por ello es necesario comprender la base y de dónde viene ese alfabeto cirílico que tan desconocido es para muchos. Aquí la información para adentrarnos en este idioma:

La primera lengua que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en el alfabeto cirílico es el ruso, pero son muchos idiomas los que lo utilizan: abjaso, azerí, bielorruso, bosnio, búlgaro, checheno, kazajo, komi, macedonio, moldavo, mongol, serbio, tártaro, tayiko, kirguiz, ucraniano, uzbeko, turkmeno o el yakuto.

¿De dónde viene este alfabeto  y por qué predomina en los pueblos eslavos? Para ello nos tenemos que remontar a la Tesalónica del siglo IX, por entonces dominio del Imperio Bizantino. Allí nacieron los hermanos Miguel y Constantino, aunque son más conocidos como Cirilo y Metodio, o Kiril i Metodii (transliterado del búlgaro Свети Кирил и Методий), los Apóstoles Eslavos.

Cirilo emprendió desde muy joven su carrera académica marchando a Constantinopla. Allí trabajó como bibliotecario en santa Sofía y se convirtió en un erudito, lo que le valió el sobrenombre de «el Filósofo». Por su parte, Metodio se dedicó a la política llegando a ostentar importantes cargos en la administración bizantina; no obstante, terminó por unirse a su hermano en un monasterio de Bitinia a mediados del siglo IX. Pronto el patriarca de Constantinopla reparó en la gran capacidad de oratoria y don de lenguas de ambos hermanos y los envió a predicar a una región apartada del Mar Negro.

Durante la Revolución la propaganda fue esencial, de ahí que abunden los carteles que como este llamaban a  alistarse en el ejército Rojo. Aquí podemos observar la tipografía cirílica tan característica rusa.

Poco después fueron invitados por el príncipe de la Gran Moravia (un estado medieval que en su expansión llegó a abarcar zonas de las modernas Hungría, Rumanía, Polonia, Austria, Alemania, Serbia, Eslovenia, Croacia y Ucrania) para que predicasen en sus dominios. La presencia de Cirilo y Metodio en el principado coincidió con la de mayor esplendor cultural de su historia, siendo uno de los referentes en la Europa Oriental.

Para facilitar su labor pastoral, los hermanos crearon un nuevo alfabeto basado en sus amplios conocimientos de lenguas eslavas. Desarrollaron la escritura glagolítica, mediante la cual tradujeron las Sagradas Escrituras. El papa Adriano II otorgó en 867 una bula por la que se reconocía el uso del antiguo eslavo eclesiástico en la liturgia, que aún hoy se sigue empleando en algunas iglesias ortodoxas.

Unos cien años más tarde surgiría en el mismo contexto geográfico el alfabeto cirílico, llamado así en honor del propio Cirilo. Se basa en el alfabeto griego, con caracteres del alfabeto glagolítico y con sonidos genuínamente eslavos. El alfabeto fue introducido con posterioridad por los diferentes misioneros en el principado de Moscovia, que acabaría convirtiéndose en el gran Imperio Ruso y que, con algunas variaciones, saltó de las iglesias a la cultura civil convirtiéndose en una seña de identidad, que se reforzaría a partir de la Revolución de Octubre.