Tras la resaca del 8M, ¿sabéis quién consiguió el voto femenino en España?

La culpa fue del debate que tuvo lugar en el Congreso el 1 de octubre de 1931. Tras décadas de activismo, Clara Campoamor, diputada del Partido Radical por Madrid, consiguió llevar al pleno de la Cámara Baja una propuesta para incluir el voto femenino en la Constitución que se estaba forjando por aquel entonces.

Buena parte de los diputados que se pronunciaron en contra de la idea esgrimieron argumentos como que la histeria o la debilidad psicológica eran cualidades innatas de las mujeres y les impedían ejercer de forma racional su derecho al voto. Sin embargo, el argumento con más peso no vino de un hombre ni del ala más reaccionaria del parlamento, sino de la otra mujer que, junto con Campoamor, ocupaba un escaño — Victoria Kent.

“Creo que no es el momento de otorgar el voto a la mujer española. Lo dice una mujer que, en el momento crítico de decirlo, renuncia a un ideal”, admitía Victoria Kent, primera abogada en España y diputada por el Partido Radical Socialista. Sus diferencias con Campoamor no eran por el fondo del asunto, sino más bien por estrategia política.

La tesis de Kent se basaba en que las mujeres, en su mayoría sin formación y sin experiencia democrática, votarían influenciadas por sus maridos o por la Iglesia, de tal manera que hacía falta un esfuerzo previo de pedagogía en valores republicanos.

La réplica de Campoamor desmontó este razonamiento:

“Yo y todas las mujeres a quienes represento queremos votar con nuestra mitad masculina, porque no hay degeneración de sexos, porque todos somos hijos de hombre y mujer y recibimos por igual las dos partes de nuestro ser, argumento que han desarrollado los biólogos. Somos producto de dos seres; no hay incapacidad posible de vosotros a mí, ni de mí a vosotros”.

El sufragio femenino se aprobó por 161 votos a favor y 121 en contra. Entre estos últimos se contaba el de Victoria Kent, que pudo votar junto a todas las mujeres, por fin el 19 de noviembre de 1933.

El último país en unirse al voto femenino fue Arabia Saudí en 2011, donde aún queda mucho por recorrer, sin nombrar los países en los que ni siquiera se vota por vivir en dictaduras.

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