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Diez consejos para evitar la ansiedad al estudiar idiomas

No solo asignaturas tan temidas como las Matemáticas pueden generar estrés al aprenderlas. Las lenguas extranjeras igualmente producen situaciones de ansiedad en algunos estudiantes. Pero, ¿qué se puede hacer?

Han acabado los exámenes y llegan las vacaciones. Pero la ansiedad y los nervios que se producen al estudiar no acaban aquí. El verano es una época del año en la que muchos alumnos y personas aprovechan para aprender idiomas. De hecho, es un período en el que más suelen hacerse cursos intensivos tanto en España como en el extranjero. En estas situaciones, es habitual que aparezca la ansiedad, aunque también es posible vivir este tipo de episodios cuando se aprende cualquier idioma en cursos no intensivos.

Esta ansiedad es más habitual de lo que inicialmente puede pensarse. La mayoría de las personas que estudian una lengua extranjera la sufre en algún momento del aprendizaje. Es lo que se conoce como “foreign language anxiety”.

Esto se produce porque se tiende a pensar que faltan conocimientos sobre el idioma en concreto que se está aprendiendo y que no se es capaz de hablarlo. Esta percepción, unida a su vez a una excesiva autoexigencia, son factores que favorecen la ansiedad, al igual que el desconocimiento al aprender un nuevo idioma y la obligación o necesidad de dominarlo, según expertos de la UOC.

Son situaciones que pueden controlarse, evitando estos episodios de ansiedad. Con estos diez consejos, se tendrán los nervios bajo control, lo que redundará en un mejor aprendizaje:

Hablar: tener que hablar el idioma es uno de los momentos que más ansiedad genera en la persona. Sin embargo, es conveniente no pensar en que hay que comunicarse en esa lengua y lanzarse a hablar. Así, no hay lugar para el miedo.

Tiempo: aprender un idioma lleva su tiempo. Hay que ser consciente de ello para que no se genere esa ansiedad, que es más fácil que aparezca cuando se quiere conseguir en un tiempo récord. Algo que es poco probable y que suele hacer que se abandonen las clases.

Ritmo: al aprender una lengua extranjera, se debe ser consciente de que cada persona tiene su ritmo de aprendizaje. De este modo, conviene evitar compararse con otras personas porque, en caso contrario, solo se consigue una pérdida de autoconfianza.

Aprendizaje: la elección del centro académico es clave para evitar la ansiedad. Siempre se debe acudir a aquellos que realmente tengan un programa que se ajuste a las necesidades y al nivel de cada uno.

Grupo: cuando se hace un curso o se va a clases de idiomas, es importante relacionarse con personas que tienen el mismo nivel porque así se propicia un ambiente más favorable para practicar la lengua extranjera y no se tiene ese sentimiento de ridículo.

Jugar: otra de las maneras de reducir la ansiedad, es aprender jugando con videojuegos, aplicaciones… Además de generar menos nerviosismo, se produce una mayor motivación del estudiante.

Materiales: aparte de jugar, también es bueno para no tener ansiedad practicar la comprensión oral a través de vídeos, audiolibros… Este tipo de materiales en lengua extranjera ayudan a mejorar el aprendizaje y las diferentes competencias lingüísticas.

Practicar y practicar: una de las mejores formas de acabar con la ansiedad y el miedo es practicar el idioma tanto dentro como fuera del aula. Esto hace también que se gane autoconfianza.

Errores: no hay que tener temor a equivocarse. Es conveniente pensar que es totalmente normal para que la persona no se frene a la hora de hablar. Y es que practicar, como hemos comentado con anterioridad, es fundamental.

Pensamientos: y, para no tener ansiedad, otra de las claves es acabar con los pensamientos negativos. Se tiene que dejar de centrar la atención en lo que no se sabe y en todo lo que falta por aprender, para focalizarse en lo que sí se sabe para consolidar ese conocimiento, ir teniendo una buena base y avanzar en el aprendizaje, pero siempre tomando como punto de partida ese saber ya adquirido para expresarse. Esto a su vez redunda en una mayor autoconfianza y reduce el miedo porque se va viendo que se es capaz de comunicar en la lengua extranjera.

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